Madrid, España. — En un ambiente de cercanía y claridad conceptual, el seleccionador nacional de Honduras, José Francisco Molina, compareció ante medios hondureños acreditados en España previo al amistoso frente a Perú, donde desgranó los pilares de su proyecto al frente de la “H”, dejando definiciones contundentes sobre estilo de juego, convocatoria y expectativas a corto plazo.
Desde el inicio, el técnico dejó claro el espíritu con el que ha asumido este nuevo desafío:
“El proyecto lo inicio con muchas ganas, mucha disposición al trabajo con buena actitud”.
Uno de los ejes centrales de su propuesta es el protagonismo con el balón, aunque sin caer en reduccionismos:
“Digamos que la pelota es un factor muy importante en el juego, jugar a meterlo en el arco rival, sin embargo no es lo único, intentamos jugar todo lo que podamos para que el jugador se acostumbre, queremos tener el balón, nuestro juego comienza a partir de la posesión del balón, pero cuando no lo tengamos, tenemos que trabajar duro para recuperarlo, pero eso también se entrena con balón”.
Respaldo y exigencia en la convocatoria
Consultado por la inclusión de Deybi Flores, Molina fue enfático en el equilibrio entre apoyo y meritocracia:
“Es un jugador muy importante para esta selección, el que no tenga equipo es reciente, hace bien poco está así, y también quisimos mostrarle nuestro apoyo que queremos tenerle aquí, lógicamente queremos que encuentre equipo, sino ésta situación será difícil de mantener, pero en este momento preferimos tenerlo, conocerlo y que él nos conociera a nosotros, compartir esta semana. Queremos que él sepa que es importante para nosotros y que también necesitamos que tenga un equipo y que juegue a un buen nivel, indudablemente no regalaremos tampoco las convocatorias, tendrá que ganarlas”.

Mirar hacia adelante, sin ataduras al pasado
Sobre el desafío emocional y competitivo que enfrenta la selección tras procesos recientes, el estratega apostó por una visión renovada:
“La mejor manera de cambiar el chip es no hablar del pasado y hablar del futuro y lo que hemos encontrado es jugadores con muchas ganas, mucha ilusión, que quieren estar en la selección, quieren seguir peleando por su sueño del fútbol hondureño y nosotros lo que queremos es ayudarles”.
Identidad colectiva: más que nombres, un equipo
En cuanto a lo que exige dentro del campo, Molina prioriza la cohesión y el sentido de pertenencia:
“Buscaremos de todo, no son muchos días pero no podremos conseguirlo todo. Lo más importante es la actitud y compromiso de los jugadores que ellos entiendan la manera de jugar nuestra, que la puedan hacer dentro del campo. Esperamos que podamos ver muchas cosas de las que queremos, sobre todo un equipo vivo, que esté ilusionado con este nuevo proyecto y que muestre ideas de equipo, no queremos 11 jugadores de distintos equipos, queremos 11 futbolistas que se quiten la camisas de sus equipo, que se pongan la de Honduras y muestren una manera de jugar por Honduras, que peleen por ella, para ser una familia”.
Críticas y decisiones: el peso del cargo
Ante las opiniones divididas por la lista de convocados, el seleccionador asumió con naturalidad el debate:
“Pues entiendo cualquier crítica, es algo normal que la gente opine y tengan distintas opiniones a las mía, es normal. Hay jugadores en estos equipos que me gustan y tengo que tomar decisiones y he tomado decisiones distintas que les cuesta entenderlas, compartirlas, pero yo debo hacer las cosas como pienso.
No pretendo agradar a todo el mundo, pero hago las cosas como siento y pienso. He traído a los 26 jugadores que considero y a partir de allí respeto los enfados. Respeto las opiniones y los enojos, asumo las consecuencias y críticas porque es parte de mi trabajo”.

Una idea clara de juego
Sin comparaciones con procesos anteriores, Molina delineó su modelo futbolístico:
“Queremos ser protagonistas con el balón, queremos dominar el juego con la posesión de la pelota, ser profundos, dominar y llegar al área rival, agresivos defensivamente, recuperar la pelota. Ser un equipo que cuando el rival nos domine, ser fuertes y cercanos al área, compacto. Queremos muchas cosas, este es un proceso en el que intentaremos ir aplicándole”.
El termómetro inmediato: Perú
De cara al próximo compromiso internacional ante Selección de Perú, el técnico pidió paciencia y enfoque en el proceso:
“Me gustaría que en el próximo partido se mire, vamos a ver si somos capaces de asimilar y transmitir a los futbolistas. Sobre todo, vamos a hacer es disfrutar del trayecto y del proceso. No espero que mi equipo, la Selección de Honduras en el próximo partido ante Perú juegue perfecto con todo lo que tenemos en la mente y con todo lo que queremos; seguramente no va a pasar, nos va a costar, es un proceso, habrá momentos peores y desde mi punto de vista hay que disfrutar el viaje y disfrutar el destino; hay que disfrutar el camino y el proceso”.
Fogueos y planificación en construcción
Respecto a los rivales futuros, Molina dejó abierta la planificación:
“Yo daré mi opinión sobre que es lo mejor para la Selección y decidamos lo adecuado. Hay momentos para todo, ahora se ha decidido que es buen momento para enfrentar este partido, yo estoy encantado con que se haya hecho así. Vamos a disfrutar 9 días con los jugadores donde podremos entrenar y preparar el partido ante un buen rival el martes. No te puedo decir si será así siempre, es algo que iremos decidiendo sobre la marcha”.
Puertas abiertas, rendimiento como regla
Finalmente, el seleccionador subrayó la amplitud de su radar y la exigencia permanente:
“Yo hice una prelista de 56 jugadores, me encantan todos, por eso están porque me gustan como están jugando. Tenía que decidir y hoy se los dije, decidí por vosotros y hay compañeros que se quedaron fuera y me encantan, pero no puedo meter a 56. Están los que caben, las puertas de la Selección están abiertas para todo el mundo pero dependerá del rendimiento que tengan en sus clubes. Al final es mi decisión de quien vendrá dependiendo de su rendimiento, son dos cosas que van unidas de la mano”.uchas ganas, mucha disposición al trabajo con buena actitud”.

Uno de los ejes centrales de su propuesta es el protagonismo con el balón, aunque sin caer en reduccionismos:
“Digamos que la pelota es un factor muy importante en el juego, jugar a meterlo en el arco rival, sin embargo no es lo único, intentamos jugar todo lo que podamos para que el jugador se acostumbre, queremos tener el balón, nuestro juego comienza a partir de la posesión del balón, pero cuando no lo tengamos, tenemos que trabajar duro para recuperarlo, pero eso también se entrena con balón”.
Respaldo y exigencia en la convocatoria
Consultado por la inclusión de Deybi Flores, Molina fue enfático en el equilibrio entre apoyo y meritocracia:
“Es un jugador muy importante para esta selección, el que no tenga equipo es reciente, hace bien poco está así, y también quisimos mostrarle nuestro apoyo que queremos tenerle aquí, lógicamente queremos que encuentre equipo, sino ésta situación será difícil de mantener, pero en este momento preferimos tenerlo, conocerlo y que él nos conociera a nosotros, compartir esta semana. Queremos que él sepa que es importante para nosotros y que también necesitamos que tenga un equipo y que juegue a un buen nivel, indudablemente no regalaremos tampoco las convocatorias, tendrá que ganarlas”.
Mirar hacia adelante, sin ataduras al pasado
Sobre el desafío emocional y competitivo que enfrenta la selección tras procesos recientes, el estratega apostó por una visión renovada:
“La mejor manera de cambiar el chip es no hablar del pasado y hablar del futuro y lo que hemos encontrado es jugadores con muchas ganas, mucha ilusión, que quieren estar en la selección, quieren seguir peleando por su sueño del fútbol hondureño y nosotros lo que queremos es ayudarles”.
Identidad colectiva: más que nombres, un equipo
En cuanto a lo que exige dentro del campo, Molina prioriza la cohesión y el sentido de pertenencia:
“Buscaremos de todo, no son muchos días pero no podremos conseguirlo todo. Lo más importante es la actitud y compromiso de los jugadores que ellos entiendan la manera de jugar nuestra, que la puedan hacer dentro del campo. Esperamos que podamos ver muchas cosas de las que queremos, sobre todo un equipo vivo, que esté ilusionado con este nuevo proyecto y que muestre ideas de equipo, no queremos 11 jugadores de distintos equipos, queremos 11 futbolistas que se quiten la camisas de sus equipo, que se pongan la de Honduras y muestren una manera de jugar por Honduras, que peleen por ella, para ser una familia”.
Críticas y decisiones: el peso del cargo
Ante las opiniones divididas por la lista de convocados, el seleccionador asumió con naturalidad el debate:
“Pues entiendo cualquier crítica, es algo normal que la gente opine y tengan distintas opiniones a las mía, es normal. Hay jugadores en estos equipos que me gustan y tengo que tomar decisiones y he tomado decisiones distintas que les cuesta entenderlas, compartirlas pero yo debo hacer las cosas como pienso. No pretendo agradar a todo el mundo, pero hago las cosas como siento y pienso. He traído a los 26 jugadores que considero y a partir de allí respeto los enfados. Respeto las opiniones y los enojos, asumo las consecuencias y críticas porque es parte de mi trabajo”.
Una idea clara de juego
Sin comparaciones con procesos anteriores, Molina delineó su modelo futbolístico:
“Queremos ser protagonistas con el balón, queremos dominar el juego con la posesión de la pelota, ser profundos, dominar y llegar al área rival, agresivos defensivamente, recuperar la pelota. Ser un equipo que cuando el rival nos domine, ser fuertes y cercanos al área, compacto. Queremos muchas cosas, este es un proceso en el que intentaremos ir aplicándole”.
El termómetro inmediato: Perú
De cara al próximo compromiso internacional ante Selección de Perú, el técnico pidió paciencia y enfoque en el proceso:
“Me gustaría que en el próximo partido se mire, vamos a ver si somos capaces de asimilar y transmitir a los futbolistas. Sobre todo, vamos a hacer es disfrutar del trayecto y del proceso. No espero que mi equipo, la Selección de Honduras en el próximo partido ante Perú juegue perfecto con todo lo que tenemos en la mente y con todo lo que queremos; seguramente no va a pasar, nos va a costar, es un proceso, habrá momentos peores y desde mi punto de vista hay que disfrutar el viaje y disfrutar el destino; hay que disfrutar el camino y el proceso”.
Fogueos y planificación en construcción
Respecto a los rivales futuros, Molina dejó abierta la planificación:
“Yo daré mi opinión sobre que es lo mejor para la Selección y decidamos lo adecuado. Hay momentos para todo, ahora se ha decidido que es buen momento para enfrentar este partido, yo estoy encantado con que se haya hecho así. Vamos a disfrutar 9 días con los jugadores donde podremos entrenar y preparar el partido ante un buen rival el martes. No te puedo decir si será así siempre, es algo que iremos decidiendo sobre la marcha”.
Puertas abiertas, rendimiento como regla
Finalmente, el seleccionador subrayó la amplitud de su radar y la exigencia permanente:
“Yo hice una prelista de 56 jugadores, me encantan todos, por eso están porque me gustan como están jugando. Tenía que decidir y hoy se los dije, decidí por vosotros y hay compañeros que se quedaron fuera y me encantan, pero no puedo meter a 56. Están los que caben, las puertas de la Selección están abiertas para todo el mundo pero dependerá del rendimiento que tengan en sus clubes. Al final es mi decisión de quien vendrá dependiendo de su rendimiento, son dos cosas que van unidas de la mano”.

