En medio de un ambiente lleno de concentración y enfoque, la selección femenina sub-17 de Honduras continúa su preparación en la emblemática «Casa de la H».
Este viernes, el equipo se reunió para un nuevo microciclo, pensando en su participación en el próximo torneo de desarrollo de la UNCAF, con la firme determinación de dejar su huella en el certamen.

El paraje que rodea la Casa de la H, con sus verdes colinas y el aire fresco que envuelve las canchas de entrenamiento, sirve de inspiración a las jóvenes futbolistas.
El entrenador Mario Abadía, junto con su asistente Sandra Salamanca y el dedicado staff técnico, han diseñado un plan de trabajo meticuloso. No es simplemente una preparación física; se trata de un enfoque integral, donde cada jugadora recibe una atención personalizada que abarca desde análisis clínicos hasta evaluaciones físicas, todo con el objetivo de sacar lo mejor de cada una.

Las charlas técnicas de Abadía han sido cruciales. Hora tras hora, el estratega ha desglosado el modelo de juego, zona por zona, inculcando en cada jugadora una visión clara de cómo deben moverse en el campo. A medida que estas enseñanzas se ponen en práctica sobre el césped, el equipo va ganando cohesión, transformándose en un conjunto competitivo y preparado para el desafío.

Las jornadas en la cancha han sido intensas, con cargas físicas cuidadosamente dosificadas, diseñadas para moldear a este grupo de jóvenes promesas del fútbol hondureño. El sábado, el cuerpo técnico ha programado sesiones dobles, buscando exprimir al máximo cada minuto de este microciclo. En cada entrenamiento, se subrayan aspectos técnicos y tácticos que resultan fundamentales para consolidar un equipo listo para competir.

Pero quizás lo más destacado de estas jornadas no ha sido solo el trabajo técnico, sino la actitud inquebrantable de las jugadoras. Desde el primer día, han mostrado una disposición admirable para absorber cada instrucción, con una energía contagiosa que alimenta el optimismo de todo el grupo.

En la Casa de la H, se respira un ambiente de entusiasmo y determinación. Este microciclo ha sido, sin duda, una experiencia positiva y gratificante, un paso más en el desarrollo de un equipo que promete dar grandes alegrías al fútbol femenino de Honduras.

