Under se corona campeón del fútbol femenino tras empatar con Motagua y ganar el global 6-3.

Tegucigalpa 07-07-25. El viento capitalino fue testigo de un nuevo capítulo en la historia del fútbol hondureño. Sobre el césped del mítico estadio Birichiche, donde tantas gestas deportivas han germinado, el Club Deportivo Under de San Pedro Sula selló con gloria el título de campeonas del primer torneo oficial de fútbol femenino organizado por la Federación Nacional de Fútbol de Honduras.

El empate 1-1 frente a Motagua Femenino bastó para que las sampedranas, conocidas como “las Tigresas”, levantaran el trofeo que inaugura una era, esa que marca el camino hacia la Liga Nacional de Fútbol Femenina, un sueño que poco a poco comienza a tomar forma sobre bases sólidas y el talento inagotable de las mujeres futbolistas del país.

El partido de vuelta: batalla en El Birichiche

El Motagua, orgulloso representante capitalino, saltó al campo con la misión titánica de remontar el 5-2 adverso que sufrió en el partido de ida, celebrado una semana atrás en el estadio Olímpico Mario Cofra Caballero de San Pedro Sula.

Las “Azules” dieron el primer zarpazo con una jugada tejida con coraje y precisión: Paula Ramírez, con la frialdad de las grandes delanteras, mandó el balón al fondo de la red al minuto 42, desatando la ilusión en la grada local. El gol encendía la esperanza de una épica remontada.

Pero el Under, fiel a su estirpe combativa y su orden táctico, no tardó en responder. Cuando el reloj del Birichiche marcaba el segundo tiempo, apareció Kendra Haylock, quien con temple y categoría selló el empate definitivo que silenciaba la reacción azul y confirmaba la coronación del conjunto sampedrano.

El pitazo final fue el himno de la gloria para las Tigresas. El empate 1-1 en Tegucigalpa, sumado al contundente triunfo de 5-2 en la ida, le daba al CD Under un global de 6-3, suficiente para escribir su nombre con letras de oro en la historia del fútbol femenino hondureño.

Un campeonato que abre caminos

Este torneo femenino, pionero bajo la organización oficial de la Federación, reunió a 34 clubes de todos los rincones del país, reflejando el hambre y la pasión por el balompié femenino. Equipos organizados en seis grupos lucharon con entrega y sueños compartidos: desde las fases de grupos, pasando por unos octavos vibrantes, hasta los cuartos de final y las emocionantes semifinales, el camino fue exigente para todas las protagonistas.

Al final, el Under y el Motagua regalaron una final memorable, digna de cualquier vitrina deportiva internacional, pero con el corazón y el coraje hondureño como sello inconfundible.

Más que un título, un legado

Para el Club Deportivo Under, este título es mucho más que un trofeo. Es el símbolo del esfuerzo colectivo, del talento emergente, de la disciplina y del sueño compartido por jugadoras, cuerpo técnico y directivos que han creído, desde el principio, en el potencial de la mujer futbolista.

Para Motagua, el subcampeonato no es una derrota, sino el inicio de un proyecto que promete dar más batallas y que ya ha dejado huella en esta competencia.

Y para el fútbol hondureño, este torneo marca un antes y un después. La Liga Nacional de Fútbol Femenina ya no es una utopía, sino un proyecto en marcha que encontrará en este campeonato su piedra angular, su primer gran precedente.

Las Tigresas del Under ya son historia. Hoy celebran, mañana seguirán escribiendo capítulos de gloria. Porque el fútbol femenino en Honduras apenas comienza su ascenso y lo hace rugiendo fuerte.