Comayagua 02-06-25 En el Estadio Carlos Miranda de Comayagua, la selección femenina de Honduras se impuso con categoría y orden a una dura y experimentada escuadra de República Dominicana. El resultado final fue de 1-0, en un duelo que sirvió como revancha tras la derrota 4-2 en el primer amistoso.
Esta vez, la historia se escribió diferente, gracias a un bloque compacto, solidario, y un fútbol bien estructurado desde el pitazo inicial.

Apenas corrían cuatro minutos del primer tiempo cuando Alejandra Puerto, con olfato goleador, cazó una pelota suelta en el área rival y con determinación la mandó al fondo de la red. Gol tempranero que alteró el libreto del partido y obligó a las caribeñas a remar contra corriente.
Desde ese momento, el equipo dirigido por el cuerpo técnico nacional, encabezado por Mario Abadía, se mostró firme, organizado y con una lectura de juego muy superior al del duelo anterior. La zaga hondureña, liderada por la seguridad de Madelinne Nieto bajo los tres palos, fue clave para mantener el cero.

Iveth Ramos y Yensi Ferrera cerraron con solvencia por las bandas, conteniendo los desbordes dominicanos. Johana Espinal, con jerarquía, comandó la defensa central, bien acompañada por Evelyn Ordóñez, quien anticipó con inteligencia cada intento rival.
En el mediocampo, Riccy Hernández fue el motor de recuperación, mientras que Karla Cálix y Alexandra Merriam administraron con criterio cada transición ofensiva. La dinámica de Lesbia Puerto y el sacrificio de Bárbara Murillo en labores mixtas permitieron que el equipo no perdiera la forma táctica ni siquiera cuando el rival empujó con fuerza en la segunda mitad.

El equipo dominicano, con mayor rodaje internacional, intentó por todos los medios el empate, pero se topó con una Honduras bien plantada, que no renunció al ataque. De hecho, Puerto estuvo cerca de su doblete tras una jugada tejida desde la mitad de la cancha, y Merriam también puso a prueba a la arquera visitante con un disparo de media distancia.

Este resultado es más que un triunfo. Es una declaración de que Honduras está creciendo, que el trabajo táctico da frutos y que el compromiso de estas jugadoras con la camiseta nacional va en serio. El orden, el sacrificio y la ejecución técnica fueron las claves del triunfo en Comayagua.

